La doctrina de los actos de habla se originan a partir de una intuición de Austin. Según esta ciertas partículas y expresiones lingüísticas poseen un funcionamiento que es imposible dar cuenta de ellas desde la concepción tradicional del lenguaje, y por lo tanto son irrelevantes para indagarlas filosóficamente. (cfr. Rabossi, 1997)
La concepción tradicional del lenguaje sostiene el postulado del descriptivismo, según el cual son interesantes para el análisis filosófico las proposiciones declarativas, es decir, aquellas que al referir a un objeto de la realidad extralingüística y son susceptibles de predicar de ellas valores de verdad o falsedad, y también las proposiciones tautológicas. Por ejemplo, la teoría verificacionista del significado expresada por el círculo de Viena, afirma que el sentido de una proposición está en el método de verificación. Una proposición es verdadera sí y sólo sí es una tautología o es constatable empíricamente.
Sin embargo en la vida cotidiana usamos expresiones que, ni son tautológicas, ni se comprueban empíricamente y, ni menos aún, cumplen con requisito de univocidad y por ello no dejan de tener sentido. Entonces, ¿por qué dejarlas de lado? ¿Acaso a pesar de su polisemia y falta de referencialidad dejan de tener sentido?
Según Rabossi (1997) lo cuestionable de esta postura está en centrar la reflexión sobre el lenguaje “...exclusivamente en las enunciaciones que describen algún estado de cosas o enuncian algún hecho con verdad o falsedad, que excluya de manera sistemática el interés filosófico por otros tipos y que los recluya al limbo de la gramática”
La intuición de Austin consiste en considerar como relevantes para el análisis aquellas expresiones del lenguaje que no pueden ser categorizadas como descriptivas y que tienen sentido. Veamos a partir del siguiente ejemplo en qué consiste esta relevancia para el análisis:
“Te prometo que dejaré de fumar”
Esta expresión no es una tautología, ni tampoco describe un estados de cosas, sin embargo se entiende su sentido. Según Austin esta es una proposición realizativa pues, proferirla en circunstancias adecuadas es realizar la acción de prometer, que es distinta de la acción de proferir la oración. La realización requiere de ciertas condiciones de felicidad tales como:
 tiene que haber un procedimiento convencional
 las personas tienen que ser las adecuadas
 el procedimiento debe observarse correcta y completamente
 los participantes tienen que tener los sentimientos pertinentes y comportarse de las maneras requeridas.
 el interlocutor tiene que comprender que intenta hacer el hablante al decir lo que dice.
Teniendo en cuenta estas condiciones, podemos decir que la relevancia para el análisis consiste en que al proferirlas se hace algo. Hablar es decir
Austin mientras avanza en su exploración de las proposiciones realizativas, comprueba que no hay una marca distintiva entre ellas y las declarativas porque:
a) los criterios gramaticales no son suficientes
b) otros tipos de criterios tampoco es suficiente
c) los realizativos están conectados con la descripción de hechos a través de las relaciones de implicación y presuposición.
d) los constatativos están asociados a la proferencia de verbos realizativos
e) los constatativos debe satisfacer condiciones de felicidad como los realizativos
Ergo, la distinción entre constatativos y realizativos no resulta convincente y a partir de la conferencia VII de Cómo hacer cosas con palabras, Austin sugiere “tallar y repartir de nuevo” y como consecuencia pone en juego sobre la mesa académica la teoría canónica de los actos de habla. Esta teoría, según Rabossi, puede ser caracterizada en los siguientes puntos:
1)El objetivo a lograr es determinara los diferentes sentidos en que decir algo es hacer algo. Para esto se sugieren tres sentidos básicos: decir algo es hacer algo, al decir algo hacemos algo, y porque decimos algo hacemos algo. Para lograr este objetivo se requieren las siguientes condiciones:
 La doctrina tiene como ámbito actos de comunicación lingüística.
 el objeto de análisis es el acto lingüístico total en la situación lingüística total
 la unidad de análisis no es la oración, sino el acto de proferir una expresión en una determinada situación lingüística.
2) El tipo general de usos que investiga es el de los empleos serios o literales del lenguaje. Se excluyen los usos en los que las condiciones normales de referencia no se dan, o el efecto perlocucionario no se busque, como es el caso de las bromas, las representaciones teatrales, la lectura de poemas. (Ver cómo hacer cosas con palabras conferencia 7 in fine y 10)
3) El resultado que se obtiene es la especificación de los actos que realizamos cuando decimos algo:
 el acto locucionario corresponde al sentido pleno y normal de decir, y comprende el acto fonético, el acto fático (emitir ciertas palabras con una construcción gramatical determinada) y el acto rético (el acto de usar esas palabras con un cierto sentido y una cierta referencia)
 El acto ilocucionario: es el acto que llevamos a cabo al decir algo y que es distinto del acto de decir algo. Para determinar qué acto ilocucionario se lleva a cabo hay que especificar de que manera se usa la expresión. Un acto ilocucionario es posible por la fuerza convencional que le está asociada. La realización del acto requiere también que se asegure la aprehensión por parte de la audiencia.
 El acto perlocucionario: es el acto que llevamos a cabo porque decimos algo. Corresponde a las consecuencias o efectos, buscado o no, que tiene lo que decimos sobre los acontecimientos, los pensamientos o las acciones del auditorio.
4) El tema central de la investigación es el acto ilocucionario. La relación entre acto locucionario e ilocucionario plantea la necesidad de establecer criterios de demarcación entre la fuerza ilocucionaria y el significado. En cambio la relación entre acto ilocucionario y perlocucionario plantea la necesidad de distinguir los efectos y las consecuencias de unos y de otros.
5) Las tesis básicas son:
a) toda proferencia de una oración tiene un componente de fuerza ilocucionaria que es distinto de su significado, en el sentido de que la fuerza no es absorbida por (en) el significado.
b) la fuerza ilocucionaria de la proferencia de una oración está asociada a condiciones de aptitud (recuérdense las condiciones de felicidad de los realizativos), que son distintas de las condiciones de verdad de la oración,
c) enunciar y describir son los nombres de dos actos ilocucionarios que no ocupan ninguna posición de privilegio;
d) la doctrina canónica guarda con la distinción realizativo/constatativo, una relación similar a la que guarda una doctrina general con una doctrina específica,
e) la nómina de las fuerzas ilocucionarias se puede lograr a través del listado y clasificación de los verbos realizativos explícitos.
6) Algunos temas que merecen una atención específica son los siguientes:
 la naturaleza de cada tipo de acto y las relaciones que se dan (que pueden darse) entre ellos
 los criterios de identidad para cada tipo de acto
 el carácter convencional de los actos ilocucionarios vs. el carácter causal de los actos perlocucionarios
 las características de los enunciados que describen cada tipo de actos
la elaboración de los criterios para clasificar los verbos realizativos.