Wedekind, escritor del siglo XIX, escribió una obra de teatro que la denominó “El Despertar de la Primavera” en la cual pone en escena el drama de dos púberes. Aunque para nosotros una obra escrita hace tanto tiempo nos puede parecer muy lejano a lo que les pasa a los púberes de hoy, sin embargo el título sugiere muchas cosas.
¿Quien no queda encantado con la primavera? Es una imagen llena de fuerza, de cosas que nacen y de vida que empuja. En la pubertad pasan cosas que la palabra primavera puede ayudarnos a pronunciar. Pareciera ser una constante en la vida de las personas el buscar una palabra para decir lo que nos pasa. Y esta palabra a veces llega, a veces la tenemos que tomar prestada y a veces no sabemos donde encontrarla.
Comencemos por nosotros los adultos. ¿Cuándo comienza la pubertad? ¿Cuándo acaba?. Y en ese punto entramos con las discusiones. Que a los nueve es pre-pubertad, que a los trece pre-adolescencia. Y que la pubertad es a los doce, o tal vez a los diez en las chicas, y mejor a los once en los chicos.
Podemos aprender de los antropólogos y descubrir que los límites son una marca puesta por las culturas. En algunas culturas la pubertad y la adolescencia dura una semana donde los púberes son aislados en algún lugar de la selva para tomar contacto con los espíritus tutelares, participar de rituales y aprender todo lo necesario para ser un miembro digno de la comunidad.
Y nosotros padres, docentes, adultos en general ¿qué palabras tenemos para hablar de la pubertad? Escuché por ahí que los púberes son agresivos, que hay adicciones, que no se estudia como antes, que le gusta canciones de contenido grosero, que no alcanzan el pensamiento de las operaciones formales y tantas cosas más.
Y de parte de los chicos escuché varias cosas. En una ocasión durante un juego que organicé para mis alumnos de 7º de EGB3 de una escuela pública de un barrio marginal de Jujuy, las chicas se quejaban de que los chicos no la hacían participar a ellas, uno de los chicos expresó: ¡Las chicas son la muerte!. Una de las chicas que calladamente atendía la discusión le dijo a las que más se quejaban de los chicos:”Yo he visto que ustedes participaban sólo entre ustedes”. Incoherencias, quejas... ¿qué más podemos decir de esta situación? Sugiero lo equívoco que puede ser la comunicación entre chicos y chicas. Mientras las chicas demandan un lugar en los chicos, y no sé si lo desean, para los chicos eso produce un cierto escozor. Para uno significa la muerte. Y algo de eso puede haber. Tal vez morir a ciertas cosas para renacer a otras. Ustedes pueden encontrar otras sugerencias que nos ayuden a interpretar esta situación.
¿Y si nos referimos a sus pensamientos? En otra ocasión a los mismos alumnos los estaba motivando para trabajar en un programa de lectura comprensiva que había encontrado en un libro interesante y les decía:”Miren que ninguno de los profesores sabe este método para comprender los textos”. No llegué a terminar la frase cuando quedé sorprendido, porque todo el curso como nunca en una sola voz me dijo: “¡Entonces usted no sabe nada!”. Por supuesto que tienen razón, pues la lógica dice que si los profesores no saben, y yo soy profesor entonces yo no se. Ahora bien, lo que no entiendo es porqué me cuesta que aprendan lógica en 2º de Polimodal.
En realidad podemos decir que la pubertad es un tiempo marcado por algo nuevo que aparece con fuerza. El cuerpo empieza a tener bríos renovados, las chicas a tener formas femeninas, los chicos a definirse masculinamente. Es la irrupción de los caracteres sexuales secundarios.
Esta irrupción quiebra la imagen de sí mismos que habían construido durante su infancia y que les daba un sentimiento de seguridad. Entonces la inseguridad cunde y en su cabecita nace una pregunta.¿Qué significa ser varón? ¿Qué significa ser mujer?. Es todo un proceso interior de elaboración de un lugar en el mundo, de buscar la palabra que permita organizar su vida.
Los animales ya lo tienen resuelto, ellos en su información genética saben cómo tienen que arreglárselas entre macho y hembra, pero ¿es el caso de las personas?. Pareciera ser que nosotros tenemos necesidad de las palabras para ser y actuar en nuestro mundo.
Me pregunto por las palabras que les damos los adultos, especialmente si nos sentimos escandalizados porque al jugar se tocan la cola, o porque solo hablan guarangadas y en sus casas no le ponen límites, o no estudian nada, o sólo se asean y perfuman para ir al boliche y la bailanta, y cuando salen lo hacen en estado de ebriedad o en escaramuzas de trompadas y cintarazos por una mujer.
Un chico que no tenía ganas de hacer la tarea, que sólo quería jugar, y nada de estudio me dijo que para qué estudiar si en su casa siempre le habían dicho que era un porro. Yo le pregunté: ¿y usted qué quiere? Me contestó con el silencio. Tenía una palabra que lo representaba, era la palabra que le dieron los otros, los de su casa, pero no tenía una palabra para nombrar un deseo propio.
Me pregunto por la palabra y pienso que detrás de todo esto hay una búsqueda que no se formula. Tal vez de parte nuestra el comienzo de una respuesta sea salir de la posición que los señala como los ogros de la película y saber que después de todo son púberes, simplemente púberes, y nosotros adultos, simplemente adultos.